Inflluir

(Del lat. influĕre).

  1. intr. Dicho de una cosa: Producir sobre otra ciertos efectos; como el hierro sobre la aguja imantada, la luz sobre la vegetación, etc.
  2. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer predominio, o fuerza moral.
  3. intr. Contribuir con más o menos eficacia al éxito de un negocio.
  4. intr. desus. Dicho de Dios: Inspirar o comunicar algún efecto o don de su gracia.
Si tenemos en cuenta estas definiciones del Real Academia Española (RAE), un influenciador sería una persona que ejerce predominio o que contribuye al éxito de un negocio. O como dice el diccionario de Cambridge de su versión anglosajona, un ‘influencer’ es una persona o grupo de personas que tienen la habilidad de influenciar el comportamiento o la opinión de otros.

O lo que es lo mismo, el sueño de cualquier marca. O, al menos, uno de ellos.

Una de las últimas en utilizar este tipo de marketing, ha sido Moulinex para promocionar uno de sus robots de cocina. Para ello, ha desarrollado un concurso en el portal Enfemenino.com en el que nueve conocidos blogueros gastronómicos (influencers) han creado su propia receta de cocina utilizando el robot. El ganador del concurso se elegía a través de los votos de los seguidores de Moulinex en Facebook. Y como hay que incentivar también a la Comunidad, las usuarias participaban también en el sorteo de uno de los robots.

Todo ello, complementado con encuentros con blogueros que, previo al día, recibían una lista de ingredientes a través de la cual debían averiguar de qué receta se trataba. El día del evento, realizaron la receta (con el robot), la decoraron y presentaron el plato ante Jordi Cruz.

¿El resultado? Un incremento de 1.200 fans en Facebook (de 5.100 a 6.300, un 23,5% más) desde el inicio de la acción.

Sin embargo, ése no es el objetivo final de este tipo de marketing. Estas acciones buscan llegar a toda la comunidad que rodea a esos blogs, gente que sigue a esos influencers, que les leen y valoran su opinión, de forma que conozcan desde un punto de vista mucho más personal y directo el funcionamiento del robot y, sobre todo, su experiencia de usuario. Con un post de estos blogueros, las marcas pueden llegar a miles de lectores y clientes potenciales. Mejor que un anuncio en prime time gracias a que alcanza justamente al tárget deseado.

No obstante, lo que siempre hay que tener en cuenta en este tipo de acciones, es que la marca lo que paga es que el influencer acuda al evento, no el contenido del post que pueda escribir éste. Hay que dar libertad al bloguero/a para que cuente su experiencia (ya sea positiva o negativa). Al fin y al cabo, por eso se ha elegido este tipo de contenidos. Y siempre, siempre, tratarles bien, de forma personal, cuidar la relación con ellos, porque ellos son como nosotros, profesionales de su campo.